Volver al menú principalVolver al menú principal La madera

 

La madera. Este material es causa de mucha curiosidad. Siempre que una persona se interesa por los Suisekis, me acaba preguntando: "¿De qué madera están hechas las bases?". A lo que yo contesto reiteradamente: "Eso no tiene demasiada importancia. Lo realmente importante es el color definitivo".
Podemos utilizar muchas de las maderas llamadas nobles, pero, hoy en día, las que tienen colores interesantes para armonizar bien con las piedras y son adecuadas para la talla no se pueden comercializar por ser maderas protegidas. Esto hace que en muchas ocasiones nos veamos obligados a teñir los daiza, para que el color natural de la madera no desentone con el color del Suiseki. En suma, hemos de aprender a utilizar los materiales que podamos conseguir. Generalmente, en los centros de bricolaje no se suelen encontrar este tipo de maderas, y menos en trozos pequeños. Una solución es recurrir a la amabilidad de los carpinteros profesionales, pues en sus talleres siempre tienen retales que nos pueden ser útiles y que además nos pueden preparar en los espesores que necesitamos. Para estos profesionales es normal contar con restos de maderas como son sapelly, castaño, haya, nogal, cerezo, etc. Todas ellas son maderas que se trabajan muy bien, aunque para iniciarnos recomiendo el castaño, por ser especialmente fácil de trabajar. Otra posibilidad es la de dejarnos aconsejar por el profesional que nos va a proveer de material. Él nos puede orientar sobre las calidades de las diferentes maderas de que disponga. Y un recurso más es comprar un tablón entero en un almacén y llevárselo a algún profesional para que nos lo procese en diferentes espesores. Siempre teniendo en cuenta la dureza de la madera y que la veta no resulte demasiado contrastada. De ocurrir así, resultaría demasiado atractiva para un daiza, que siempre debe resultar discreto.
Una vez conseguida la madera, hemos de observar algunos detalles. Cuando decidamos utilizarla tenemos que cerciorarnos de que no tiene nudos, o grietas, que en ocasiones suelen aparecer al final de los tablones y, sobre todo, de que esté bien seca. Si la madera encoge después de fabricar el daiza… Otro detalle muy importante para tener en cuenta es la dirección de la veta. El daiza siempre debe ser tallado de manera que coincida la dirección de la veta con el sentido longitudinal del Suiseki, jamás en contra. Si lo hiciéramos de la última forma, la madera se podría alabear o agrietar, por lo que nuestro trabajo se perdería. Todas estas recomendaciones son el resultado de la búsqueda por todo tipo de establecimientos de mi entorno, y soy consciente de que en otros lugares pueden existir otras opciones. Por ultimo, la relación de espesor entre la piedra y el daiza debe ser de una o dos décimas partes de la altura de la piedra para el daiza. Por supuesto, siempre que la piedra tenga la base plana. En otro caso, al tallar el daiza intentaremos crear el efecto de que es más fino simplemente rebajando hacia dentro la base por su parte inferior.